Publicado por marketing El 20 - noviembre - 2015 Sin comentarios

magiadelsolEn Greifswald, en el norte de Alemania, se va a probar dentro de poco una trampa magnética que quiere imitar la magia del Sol. Desde que las teorías de Albert Einstein predijeron que una pequeña cantidad de masa atesora cantidades descomunales de energía, se ha tratado de explotar ese filón. Los primeros triunfos (y fracasos) llegaron en forma de estallido, con las bombas atómicas: el calor del Sol que devora ciudades, escribía Don De Lillo. Después, las necesidades de la Guerra Fría impulsaron la creación de los primeros reactores de fisión para propulsar submarinos que finalmente sirvieron de modelo para las centrales nucleares civiles.

La energía nuclear de fisión, sin embargo, produce residuos peligrosos y desde hace décadas se busca una alternativa segura para ordeñar el poder del átomo. La energía de fusión, la que se produce con la unión de átomos de hidrógeno en el Sol, es un sueño perseguido durante décadas. En la Tierra, para conseguir que dos núcleos atómicos superen la repulsión propia de dos partículas con la misma carga es necesario someterlas a temperaturas extremas. A 100 millones de grados centígrados, cinco veces más que en el corazón del Sol, la temperatura arranca los electrones de sus núcleos produciendo un plasma con átomos cargados que pueden unirse entre ellos. Sin embargo, las partículas superexcitadas se convierten en un rebaño incontrolable dentro de un contenedor normal.

Articulo de Elpaís.com [Pinche aquí para leer el artículo completo]

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page