El pasado martes 12 de mayo tuvo lugar la conferencia-coloquio De la mina al metal: una industria estratégica para Europa a cargo de D. Juan Pedro Soler Alcántara, Director General de Cobre Las Cruces.
El foro Diálogos por Andalucía se convirtió en el escenario para una profunda reflexión sobre el papel de la minería en el siglo XXI, bajo la premisa de que «la industria minera tiene mucho que decir en la economía del futuro». La jornada comenzó con la intervención de Germán Ayora, presidente de la Asociación de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental, quien recordó que el sector se encuentra en un momento clave donde los dominios tradicionales están siendo sustituidos por nuevas oportunidades de crecimiento sostenible. Pedro Marín, presidente de INERCO, al presentar a Juan Pedro Soler, destacó que el complejo de Cobre Las Cruces (CLC) es uno de los proyectos industriales más singulares de España, habiendo producido durante 15 años cátodos de cobre de la máxima pureza mediante una tecnología hidrometalúrgica única en Europa. Marín subrayó la importancia de este modelo al afirmar que permite desarrollar «en el propio territorio toda la cadena de valor dejando realmente la riqueza en el propio territorio», evitando así la exportación de concentrados para su procesado en el extranjero.
Juan Pedro Soler inició su exposición contextualizando la urgencia de la soberanía mineral europea a través de la Ley de Materias Primas Críticas de 2024. Según explicó, Europa ha despertado ante una realidad geopolítica compleja, reconociendo que «Europa se ha dado cuenta de esto 10 o 15 años tarde porque China y Estados Unidos ya venían jugando este esta carrera desde hacía muchos años». El director general de CLC enfatizó que la dependencia de terceros países es crítica, especialmente respecto a China, que controla el 90% del refinado mundial de ciertos metales, advirtiendo que «si China decide parar la cadena de venta a Europa paramos nuestra actividad». En este sentido, defendió la necesidad de una minería moderna basada en el principio de que «todo lo que no se planta o crece es minería», pero bajo estándares de excelencia ambiental y tecnológica.
El futuro de Cobre Las Cruces se articula en torno al proyecto de Refinería Polimetalúrgica (PMR), una instalación sin precedentes que pasará de la minería a cielo abierto a una explotación subterránea debido al «sentido común», ya que el nuevo recurso se encuentra a profundidades de entre 200 y 450 metros. Este proyecto permitirá producir cobre, zinc, plomo y plata utilizando una tecnología patentada en Andalucía que recupera entre un 15% y un 30% más de metal que los métodos convencionales. Soler destacó el perfil sostenible de la planta, que reducirá las emisiones de CO2 en un 90% respecto a la cadena de suministro estándar y mantendrá un sistema de gestión de aguas de «best practice», donde el agua subterránea se osmotiza y se vuelve a inyectar en el acuífero para recargarlo.
Durante el coloquio, se abordaron con transparencia los temas más controvertidos del sector. Respecto a la adquisición de la compañía por parte del fondo Resource Capital Fund (RCF), Soler aclaró que esto supone un impulso vital para la financiación de los 850 millones de euros necesarios para el proyecto PMR. Explicó que, aunque RCF es un fondo de capital privado, su especialización en minería es una ventaja, pues «una compañía de capital privado lo que hace es activar una inversión rápido profesionalizarla o mejorarla» antes de buscar una salida a largo plazo. En el ámbito laboral, Soler reconoció el impacto del ERE sufrido en 2023 tras agotarse el mineral de la fase anterior, pero agradeció el apoyo de los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, señalando que «se hizo una salida razonable no hubo ningún problema y se hizo un acompañamiento de hasta 2 años de cada una de las personas», con la esperanza de que muchos regresen en la nueva fase.
Uno de los puntos de mayor tensión informativa fue la gestión de vertidos al Guadalquivir. Soler fue tajante al desmentir estudios que sugieren contaminación por metales pesados, basándose en la rigurosidad de los datos. Afirmó que «calidad del estuario del Guadalquivir en metales buena no lo dice Pedro Soler ni lo dice Cobre las Cruces lo dice Confederación Hidrográfica». Además, aportó que la compañía cuenta con más de «17.000 datos que avalan que eso no es así» y que un dictamen reciente de la Universidad de Sevilla confirma la inocuidad del vertido depurado. En cuanto a la relación con los grupos ecologistas, admitió que es dispar y que, aunque ofrecen transparencia total, «hay algunas algunos grupos ecologistas que no quieren sentarse en la mesa ni siquiera explicar su posición», a pesar de lo cual insistió en que «nunca es suficiente siempre hay que tratar de hacer más necesitamos hacer más por tener mejor transparencia».
Finalmente, el coloquio cerró con una reflexión sobre la percepción social de la ingeniería y la minería. Soler atribuyó el estigma negativo a que en las últimas décadas «el sector industrial en general ha sido vilipendiado o ha sido olvidado», incluso en los libros de texto escolares. Concluyó haciendo un llamamiento a la pedagogía y a la apertura de las instalaciones a la ciudadanía, pues sólo a través del conocimiento directo se puede entender que la minería actual es una actividad tecnológica, esencial y responsable, invitando a los asistentes a visitar el sitio para que vean «el cuidado que se tiene de nuestro entorno y la responsabilidad que hay»
