Publicado por marketing El 25 - septiembre - 2015 Sin comentarios

refugiados

Artículo de www.knowledgeatwharton.com

Europa sabía que el actual flujo de inmigrantes era inminente, pero es evidente que el continente no estaba preparado para las consecuencias humanitarias, logísticas y económicas derivadas de ello.

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados estima que 366.402 refugiados han cruzado el Mediterráneo en dirección a Europa este año, de los cuales 2.800 murieron o desaparecieron durante la travesía. Alemania, Austria, Reino Unido y Francia acordaron acoger refugiados de Siria, Irak y otras regiones asoladas por el conflicto. Austria dijo que acogería 12.000 inmigrantes.

Es necesaria una responsabilidad global compartida de acogida y re-asentamiento de esos inmigrantes. Esta claro que para esta situación los desafíos a los que se enfrenta Europa son varios.

Uno de ellos es la escalada impresionante del aspecto humanitario de la crisis, como la muerte de los inmigrantes durante el viaje hasta el hacinamiento en los campamentos, lo que exige atención inmediata. La resistencia de las poblaciones locales a los inmigrantes es otro desafío.

Desde el punto de vista económico se plantea el interrogante de que repercusiones tendrá esta situación a largo plazo.

Existe también la esperanza de que los inmigrantes puedan ser una contribución positiva a largo plazo en las economías que los reciben, a través del impulso de la actividad emprendedora y la creación de empleos. Es lo que piensan los profesores de Wharton y de la Universidad de Pensilvania.

Según explica explica Robert Meyes profesor de Marketing y también director adjunto del Centro de Gestión de Riesgo y de Procesos de decisión de Wharton “Países como Alemania interpretan la situación como un inmenso sufrimiento a corto plazo para la obtención de un beneficio positivo que, espera, sea de largo plazo. Numerosas evidencias muestran que el inmigrante refugiado contribuye, con frecuencia, de forma positiva a la economía”.

Según Meyer, “un gran ejemplo” de los efectos positivos de la inmigración de refugiados es el flujo de cubanos a EEUU en los años 60. “En la mayor parte de las poblaciones, la educación tiende a seguir una curva en forma de campana, mientras que en el caso de los inmigrantes adquiere forma de U”, dice. Los flujos migratorios traen consigo dos tipos de personas -las altamente cualificadas, que pueden fundar una empresa, y las poco preparadas, dispuestas a aceptar empleos que la población local rechaza, añadió. “Cuando juntamos ese crisol de culturas, lo que se obtiene a largo plazo es una fuente excelente de mucho crecimiento”.

La conclusión final es que desde el punto de vista económico aunque en un principio suponga un desafió con el tiempo se convierte en un gran beneficio para Europa.

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