Publicado por marketing El 10 - octubre - 2019 Sin comentarios

El pasado domingo 6 de octubre realizamos una visita cultural al barrio de Triana con gran éxito de convocatoria, ya que fueron cerca de 30 personas los asistentes.

Iniciamos la actividad en la plaza del Altozano, junto al puente y al solar del antiguo castillo, de allí parten las principales calles, las arterias del barrio: Betis, Pureza San Jacinto y San Jorge. Tras visitar los restos del castillo de San Jorge, nos dirigimos a la calle Castilla, pasamos por las antiguas almonas, la fábrica del famoso jabón «Castilla», monopolio real, que se exportaba a Flandes, Inglaterra y América, y que la familia Welser llevó a su apogeo a partir de 1529, siendo remodelada y reconstruida en 1906. Después llegamos a la iglesia de la O, en su solar existió una ermita y un hospital dedicados a Santa Brígida.

A continuación nos dirigimos a la iglesia de San Jacinto, del convento dominico que se trasladó en 1679 al solar de la ermita de la Candelaria desde «Cantalobos», detrás de San Lázaro. La Virgen es una de las dolorosas más notable de Sevilla y se ha atribuido a Martinez Montañés y a la Roldana, el Cristo es obra de José de Arce, labrado en 1655.

Tras una pequeña parada en la que fue fábrica de Montalbán, hoy transformada en hotel, con un proceso de rehabilitación modélico, visitamos el Centro Cerámica Triana, levantado sobre un conjunto alfarero activo desde la Edad Media, conservándose hornos, alcatifas, almágenes, piletas, molinos y barreros; y actualmente se expone una amplia colección de cerámica que abarca desde el siglo XII hasta el XX. 

Atravesando las calles San Jorge y Pureza, nos dirigimos a la iglesia de Santa Ana, que se construyó  por iniciativa real, al sanar Alfonso X de una afección ocular, iniciándose entre 1276 y 1280. Posee un marcado caracter defensivo, que subrayarían los merlones que la remataban y que fueron sustituidos por remates barrocos en el siglo XVIII. La iglesia se reparó tras el terremoto de 1356, levantándose la torre, cuyos cuerpos superiores fueron diseñados por Diego López Bueno y construido a partir de 1629 por Martín Izquierdo; y nuevamente fue remodelada la iglesia tras el terremoto de Lisboa por Pedro de Silva entre 1756 y 1780. 

Saliendo de Santa Ana, nos dirigimos por la calle Pureza hasta la capilla de los Marineros, no sin antes pararnos en dos importantes edificios civiles: la Casa de las Columnas, palacio levantado en 1780  en el solar de la Universidad de Mareante y hoy Centro Cívico Triana, y la popularmente denominada «Casa del Inquisidor», un palacio de finales del siglo XVI con magnífica portada manierista.

El origen de la hermandad de la Esperanza de Triana se puede remontar a 1418, cuando se funda en Santa Ana una hermandad de luz vinculada con los ceramistas y que en 1542 se une con la de San Juan Evangelista, del gremio de pescadores, datándose sus primeras reglas en 1596. La hermandad del Cristo de las Tres Caidas del gremio de marineros se funda en el convento de las mínimas en 1608, uniéndose con la de la Esperanza en 1616. La construcción de la capilla se prolonga desde 1759 hasta 1815, siendo incautada en 1868; se vuelve a comprar en 1939, trasladándose a ella la hermandad en 1962. El retablo mayor proviene de la Merced de Osuna y lo labró Francisco María de Ceiba entre 1716 y 1717. El Cristo de las Tres Caidas se atribuye a Marcos Cabrera y la imagen de la Esperanza a Juan de Astorga, habiendo sufrido importantes restauraciones.

Con la visita a esta popular capilla de los Marineros, concluimos este interesante recorrido por el amplio patrimonio de Triana, lamentando no haber podido abarcar otros aspectos y otros edificios singulares de este barrio laborioso y creativo.

Pinche aquí para acceder a la galería de fotografías.